Jueves, Septiembre 09, 2010
   
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"Una oportunidad perdida"

La entrevista exclusiva del coronel Majano concedida  a la agencia salvadoreña  de noticias  EL SALVADOR PRESS AGENCY NEWS (www.elsalvadorpress.com


¿Qué cosas se revelan en el libro que puedan afectar al futuro?

Es positivo pero, realista, no tendría sentido que venga  a hablar lo que no es, o que deje de lado lo que no es solo porque no quiera tocarse a nadie. Es  justamente lo que ocurrió de acuerdo a mi punto de vista. Eso sí, tengo que reconocer que es un relato más bien de los hechos, de los puntos que han estado más confusos en El Salvador.

El golpe de Estado no es un golpe así como cualquier otro. Aquí ha habido muchos en toda la historia de El Salvador, especialmente en el siglo XX, y todos tuvieron un patrón en general: se hacían en la noche, en lo oscuro y se movilizaban cuerpos militares para ir a capturar a otro o al presidente de la república.

El golpe del 79 se desarrolló de diferente manera. El primer lugar fue producto de una conspiración porque las condiciones generales eran de crisis, de exigencias sociales, de presiones y el gobierno no daba un paso para hacer cambios estructurales reales.

 

¿Qué rol jugó el Foro Popular?

La idea del golpe surgió en el Foro Popular. No le voy a decir que todos, algunas personas del foro empezaron a tener contactos con algunos que ya andaban conspirando con la idea de dar un golpe de Estado. Eran la fuerza de oposición más coherente que estaba contra el gobierno, allí habían sindicatos, gremios y partidos políticos. Era la coalición de fuerzas de izquierda, digamos, de masas ligadas a la guerrilla sin que estuviera formada aún.

 

¿Eran las fuentes de masa de la guerrilla?

Fuente de masa y políticos. Ahí empezó a surgir esa idea con nombre y apellido, siguió esto en otros campos. Los mismos actores revolucionarios intervinieron metiendo su cuchara, generando ya las ideas para el golpe a través de movimientos clandestinos.

 

¿Cómo entró en contacto con el golpe?

Cuando el golpe ya estaba preparado tres capitanes fueron a hablar conmigo; Román Alfonso Barrera, Juan Emilio Velasco y Ricardo Pozos;  a mi casa. Disimuladamente me explicaron que había un golpe de Estado preparado, que ya estaba próximo y me pidieron mi participación. También me comunicaron que había sido electo por unanimidad como su representante.

He sabido que ellos ya habían estado utilizando mi nombre, en secreto, habían estado pasando la onda de que yo ya estaba con ellos y eso no era así. Yo no sabía, pero lo utilizaron para ganar adeptos, es decir que yo no estaba involucrado pero promovía muchos cambios en la Fuerza Armada, tenía muchas ideas de los cambios que deberían haber  en el aspecto civil y en social.

 

Usted afirma que se involucra cuando planificaban el golpe ¿cuál fue su participación concreta?

El sábado 13 de octubre, 48 horas antes, tuvimos una reunión en una casa, que ni siquiera conozco porque me llevaron vendado, en la colonia Escalón, también llegó Román Mayorga Quiroz, el entonces rector de la UCA. En una plática en privado con los coroneles José Guillermo García y Abdul Gutierrez, Quiroz y yo discutimos las ideas generales del nuevo gobierno.  Ya en una mesa mucho más grande, en el comedor, los oficiales me dijeron que querían que yo y no Gutierrez los dirigiera.

 

¿Cuál era el plan original?

En la reunión me leyeron un plan en donde venían dos tropas desde el interior de la república hacia San Salvador a media noche, como siempre habían sido los golpes, iban a capturar a los altos mandos militares. Exactamente en ese momento fue donde me decidí totalmente a participar porque vi que estaba a punto de cometerse ese error. Seguramente se hubiera revertido porque iba a ser interpretado como una agresión. Cuando se pusieron a mis ordenes yo preferí que fuera distinto, un poco como el ajedrez.

 

Usted era campeón de ajedrez

Sí, se lo he mencionado ya. El primer punto es que hay una regla de oro en el ajedrez: “el rey no se toca”. Se los dije claro, aquí ustedes no le van a tocar el pelo al general ni al alto mando, pero si van a jugar con energía y edificio tomándose los principales cuarteles al mando militar, con esa base íbamos a proceder.

 

¿Estuvo Monseñor Romero involucrado en el golpe?

Monseñor Romero estuvo enterado completa y plenamente. En cierta forma cooperó, de cierta forma digamos les dio su bendición y no solo de estarle dando la crucita.  Incluso dijo quien debería ser ministro de defensa, que entraran los militares, ósea que el realmente participó. Yo lo sé porque ya después a mi me explicaron todos los detalles de la conspiración y él estaba. Yo tuve una reunión con Monseñor Romero después de que ya estaba constituido y yo lo sentí metido, más metido que yo.

 

¿Cómo entra en juego la proclama?

Cuando me visitaron Barrera, Velasco y Pozos me dieron a conocer los proyectos de proclamas, eran tres. Primero era un proyecto que nadie me dijo de quien es, después he sabido un grupo de civiles ligados al Foro Popular. Al final de cuentas siento que este proyecto es el que se tomó como base para la proclama redactada por Guerra y Guerra.  Tenía bastante claridad, diagnósticos correctos sobre la crisis y las necesidades de promover una reforma o un cambio estructural.

Yo lo veía así, el país tenía una situación social y política caótica con base en la injusticia social. Era necesario tomar medidas de emergencia, drásticas para iniciar un cambio estructural. Esa es la clave, si hay violencia se busca prevenir el conflicto, la tragedia, luego propiciar el cambio y finalmente dinamizar la democracia. Esta era una cosa que estaba muy clara en los oficiales del ejercito que promovieron el golpe.

 

¿Considera usted que lo que falló fue que había gente de bajo grado y hasta de muy alto grado involucrada en violaciones de derechos humanos?

 

Sí hubieron violaciones, para prevenirlas lo más importante era el trabajo de mentalización de las Fuerzas Armadas. Yo no creo que el fracaso de la Junta Revolucionaria de Gobierno se debió exclusivamente a eso. Sí hay fallas, hay errores, imagínese que se estaban tomando decisiones sobre la marcha. En menos de 24 horas se tomaron decisiones que en otros gobiernos no se habían tomado ni en años. Hubieron errores, pero también la estructura mental estaba muy dura, del ejercito no se puede esperar una acción revolucionaria… de izquierda.

El golpe al fin de cuentas logró varios objetivos.  No logró el detener la guerra, el conflicto o la tragedia, esa fue una de las metas  que no se pudo cumplir pero  no era  exclusiva de la fuerza armada, era de todos. Entre nosotros se comprendía que había que detener la tragedia, a mi me parece que debía haberse evitado ese conflicto a toda costa. Por eso es que yo le llamo una oportunidad perdida, porque allí estuvo la oportunidad.

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